CENTRO EDUCATIVO SAN MAMÉS
FUNDACIÓN PEÑASCAL
PROGRAMAS COMPLEMENTARIOS DE ESCOLARIZACIÓN
1. Funcionamiento general del programa
Principios educativos básicos
Aunque en toda la labor del proceso educativo de un alumno se pretende educar la persona en su globalidad, a través de unos conocimientos y actitudes ante la vida y la sociedad, en el programa de trabajo de la intervención en nuestro Centro Educativo cobra un relevancia especial el fondo global de la educación que pretendemos impartir.
De este modo podemos decir que el presupuesto pedagógico primero que fundamenta el resto de las actuaciones es entender el proceso educativo del Centro como primordialmente orientador y tutorial. Solamente cuando el alumno haya podido encontrar sentido a su proceso de aprendizaje y se haya podido dar cuenta de la necesidad de trabajarse a sí mismo, plantearse metas propias, interiorizadas pensamos que podremos asegurar que los aprendizajes y recorridos diversos por los que pase serán firmes. Esto supone una forma de relación con los educadores totalmente diferente que la que podía haber percibido anteriormente en su Centro de Origen. Por encima de los contenidos de aprendizaje, tanto tecnológicos como curriculares, y de los objetivos académicos que pueda proporcionar cada educador, es necesario mantener el carácter tutorial, cercano, orientador, personal que permita asentar actitudes y direcciones vitales en el alumno que relativicen pequeños fracasos concretos y los esfuerzos con resultados a largo plazo que supone el proceso educativo general en que participan.
Pensamos que en este colectivo de alumnos esta forma de acercamiento es la base del posible éxito del programa. De este modo el educador tiene que establecer una relación muy personal con el chaval, cercana y exigente a la vez, con referencia a unos objetivos y contenidos a desarrollar, pero fundamentalmente orientadora, para permitir asentar las bases de unas actitudes que permanezcan más allá del breve tiempo que dura el curso o los dos cursos en que el alumno puede participar en el Centro. Todos los objetivos curriculares a superar son el ámbito de la vida del alumno a través del cual puede asentar unas actitudes de autoexigencia, autosuperación, creatividad, perspectiva de vida etc. que posibiliten sentirse satisfecho y bien, aunque no haya conseguido superar ciertas metas, que ahora sí puede asumir planificar en el tiempo su superación posterior. Uno de los éxitos del modo en que venimos desarrollando el proyecto hasta ahora es que prácticamente el 80% de los alumnos, a través de la rama reglada o de procesos de Garantía Social, se plantea como un valor a conseguir, continuar su proceso formativo.
Para conseguir esta actitud de aumentar la perspectiva vital y el horizonte personal y de recorrido en los alumnos es importante ver y apuntar más allá de un planteamiento de consecución de objetivos demasiado concretos, o de aprobar un curso demasiado cercano. El educador, todo el proceso educativo y la evaluación en que se refleje el alumno deben caminar en esta dirección orientadora y tutorial.
En la tarea educativa a desarrollar en este Programa Complementario de Escolarización partimos de los siguientes principios educativos que estarán en la base del diseño curricular:
· Pedagogía basada en el Modelo de Competencia.
Esto supone:
1. Relacionarnos prioritariamente con los aspectos positivos de los adolescentes en todos lo concerniente a su persona, esto es, con todo aquello en lo que funciona bien: su capacidad de lograr algo, interesarse por algo, estremecerse con alguien…
2. Se trata de evitar por todos los medios el choque frontal con sus conductas defensivas que activan la angustia y les reducen en sus posibilidades, y entrar a relacionarnos con ellos desde lo positivo que en ellos descubrimos.
3. Activar en ellos, a través de la tarea, todas las capacidades básicas del ser humano que nos permiten relacionarnos con el mundo exterior, con los otros y con los aspectos de nosotros mismos: percibir, atender, memorizar, pensar, interiorizar, participar, explorar, ejecutar, controlar y coordinar las acciones.
4. Usar el refuerzo positivo como herramienta permanente para la relación con los adolescentes.
5. Generar a través de la acción una dinámica de superación de dificultades. A partir de experiencias que les ayuden a salir de los “atascos” en los que se encuentran frecuentemente atrapados por sus conflictos, carencias o fracasos. Para ello es importante tender puentes que permitan rehacer el camino y aprender a asumir sus frustraciones.
· Pedagogía basada en la individualización y personalización.
La acción educativa debe comenzar por tener en cuenta el proceso de cada uno. La diversidad de las situaciones particulares en que se encuentran los alumnos, determinadas por los diferentes factores que las conforman (familiares, sociales, personales, culturales, etc..), hacen necesario una atención particular a cada individuo. La igualdad de oportunidades exige que cada alumno pueda ser tratado de forma desigual para conseguir una educación adaptada a sus necesidades y aptitudes. No homogeneizar; se trata de admitir la diferencia como pauta fundamental dentro de la dinámica del grupo. Desde esta apuesta educativa se intentará:
1. Dar significado personal a las experiencias de aprendizaje.
2. Tener en cuenta el componente emocional del alumno en el proceso de aprendizaje
3. Descubrir y potenciar el máximo de capacidades de cada alumno
4. No “moldear”, sino ayudar al descubrimiento de sí mismo
5. Utilizar la evaluación como instrumento de individualización del proceso educativo y no como agente de selección o comparación
· Pedagogía basada en la potenciación de las relaciones interpersonales.
Se pretende que en el desarrollo y ejecución de la tarea los adolescentes potencien su proceso de socialización a través de unas relaciones positivas tanto con los compañeros como con los educadores o maestros. Todos aprendemos a mirar el mundo y valorar la realidad, en gran medida, a partir de las relaciones que mantenemos. Aprendemos a construir la realidad social (valores y normas) a través de las relaciones.
· Pedagogía basada en una autoridad posibilitadora de procesos de crecimiento.
La autoridad no es la imposición de unos sobre los otros. La autoridad es un ejercicio de encuentro entre dos o más personas en situación diferente: educador y adolescente.
La autoridad se realiza cuando en el proceso de crecimiento el educador muestra firmeza, definición y claridad, lo que facilita que los adolescentes avancen en autonomía, desarrollo de capacidades y protagonismo de su propio proceso de crecimiento; organizando sus propias ideas para definirse, adquirir autonomía y comprometerse consigo mismos y con el entorno.
· Pedagogía basada en la toma de decisiones.
La habilidad de decisión es poseer habilidades de intervención, acción y cambio en la vida cotidiana, y ejercitarlas con una finalidad. Esto supone que el educador esté al lado de los adolescentes en el aprendizaje de toma de decisiones, orientando el diálogo de tal manera que ellos puedan reconocer y expresar los pros y contras que están en juego en cada situación.
· Pedagogía basada en la palabra.
Dar la palabra no es reducir el acto educativo a una propuesta de normas y meros aprendizajes; es construir el andamiaje por medio del cual los adolescentes logran expresar lo que pasa y lo que les pasa. Esto supone:
1. Dar la palabra como lenguaje. Palabra – lenguaje que permita captar, comprender y expresar
2. Dar la palabra como información. Aporte de datos e ideas sobre la realidad que les permita discriminar la conveniencia o no de las acciones, como el arte de aprender los cauces y los límites
3. Dar la palabra como sentido. La capacidad de discriminar lleva a poder posicionarse ante la vida, a poder elegir, a poder cambiar.
4. Dar la palabra como vida. Que sepan, al fin, nombrarse a sí mismos en sus sentimientos, vivencias, y mostrarse con un sí mismo distinto y diferente que les permita ser, esto es alejarse y acercarse de los otros sin confundirse con los otros.
· Pedagogía activa y significativa.
Se concibe al adolescente como un ser vivo lleno de posibilidades. El educador es un animador. El acto de aprender es concebido como una actividad creativa. Lo aprendido como base para aprender más en el futuro. Se aprende lo que se hace. Es necesario unir la educación a la vida. Ofertar una enseñanza que prepare para la vida presupone una conexión explícita con el mundo cotidiano, de tal manera que se establezca una fuerte corriente de fuera a dentro. Entendemos que el aprendizaje tiene que dejar de ser lineal y pasar a organizarse de manera concéntrica, de lo más concreto a lo más abstracto, de lo particular a lo general; en síntesis, que sea fundamentalmente inductivo, activo y experimental. Consideramos imprescindible que el alumno sea sujeto activo de su propio proceso de maduración y aprendizaje.
· Pedagogía basada en el aprendizaje interdisciplinar.
La acción formativa que se plantea pretende integrar todas las áreas en proyectos unificados, tal y como estas áreas se presentan en la vida cotidiana. Sólo de esta manera se da un aprendizaje en el que se desarrollan las relaciones necesarias entre las diversas materias tratadas, en función de una situación diaria. Agrupar todos los elementos de estudio en torno a un punto unitario, que una y dé significado al resto. Estructurar orgánicamente el programa. Desde este planteamiento se pretende favorecer la adquisición de conocimientos y experiencias de un modo intuitivo, a través de acciones cotidianas, que es el modo normal de funcionamiento de este colectivo. Al plantearse la interdisciplinariedad, lo importante es establecer los criterios más adecuados para la estructuración del programa. Si partimos para ello de los intereses del joven, el programa puede adquirir un sentido personal para cada alumno y hacerse psicológicamente “atractivo”. Entendida así, la interdisciplinariedad se puede plantear como una unidad de trabajo y estudiarla con sus implicaciones desde las distintas áreas. El punto de partida de un trabajo interdisciplinario será un proyecto de trabajo que sea real y pretencioso, en el que se plantean una serie de retos, y también una serie de problemas a los que habrá que dar respuesta y solución. Los educadores que se plantean un trabajo interdisciplinar partirán de una programación en equipo donde prevean:
1. Los objetivos comunes
2. La búsqueda de estructuras comunes a las distintas disciplinas y las técnicas que deben emplearse
3. La búsqueda de los núcleos del programa, que se consideren fundamentales para el logro de los objetivos prefijados
4. La programación de los encuentros interdisciplinares y las tareas a realizar
Para que pueda aplicarse este modo de trabajo es fundamental, antes incluso de plantear estrategias metodológicas y didácticas, que se dé un clima de comunicación amplio y exista una facilidad para el trabajo en equipo
Horario y calendario
En el centro educativo los alumnos funcionan con un calendario escolar habitual y en un horario de 8:30 a 13:30 y de 15:00 a 17:00 de lunes a viernes, excepto en junio en que se funciona con un horario de 8:30 a 14:00. En ese horario se organizan actividades en el ámbito de taller, las cuáles tienen lugar a la mañana; y en el ámbito de aula, las cuáles ocupan el horario de tarde y los primeros momentos de la mañana.
El centro cuenta con servicio de comedor, por lo que los alumnos que así lo deseen pueden comer en el propio centro.
Organización del programa
Debido a las exigencias de edad contempladas en la legislación que atañe a los programas complementarios de escolarización, un alumno puede estar en dicho programa durante un curso o dos. Teniendo en cuenta esto, el centro cuenta con 5 opciones profesionales, para que en un recorrido de 2 cursos un alumno pueda pasar por 4 de ellas:
- Madera
- Mecanizado de piezas
- Cocina
- Elaboraciones cárnicas
- Electrónica
Los alumnos se centran en un taller concreto cada cuatrimestre. De esta manera un alumno que desarrolle un programa complementario que abarque dos cursos, pasará por las cuatro especialidades desarrolladas en el centro. La norma general para estas agrupaciones es que los alumnos no repitan estancia en un taller, aunque en función de cada caso analizado individualmente pueda darse el caso de que un alumno pase más de un cuatrimestre en una misma especialidad. Para esta situación existe un plan especial de profundización, de manera que el alumno no repite el mismo programa ni realiza lo mismo que sus compañeros, ya que no parte de la misma situación.
Al principio de cada cuatrimestre los alumnos optan por la especialidad que más les interesa, y en función de las opciones y las preferencias de cada uno se conforman los cuatro grupos de alumnos, uno por cada especialidad.
Organización del currículo de manera globalizadora (no por asignaturas)
Una de las diferencias fundamentales con la organización del currículo de ESO en un centro ordinario radica en el abordaje mayoritario de los contenidos a través de proyectos de trabajo. Mientras que en un centro ordinario la organización de los contenidos se realiza por asignaturas independientes, en Complementaria los contenidos de las diferentes asignaturas se vertebran y se relacionan a través de diferentes proyectos de trabajo que el alumno debe realizar. Así, en nuestro horario no se visualiza tan claramente el tiempo que se dedica a cada una de las asignaturas de manera independiente, aunque en todo momento sabemos qué contenidos de las diferentes áreas está trabajando cada alumno. Del mismo modo, sería erróneo pensar que todo el tiempo que el alumno pasa en el taller de su especialidad únicamente trabaja cuestiones de tecnología o cuando está en clase no ve contenidos profesionales. El sistema curricular realizado hace que aunque un alumno se encuentre en horario de taller se estén trabajando con él contenidos de matemáticas, de lenguaje, de dibujo técnico, de tecnología, etc…
Correspondencia con las asignaturas de ESO
Debido a la situación de déficit de la que parten la mayoría de los alumnos del centro, sobre todo en las áreas más instrumentales del conocimiento y a la organización del currículo del centro de complementaria, en general, en éste se incide más en el trabajo de éste tipo de áreas, quedándose fuera aquellas que en la ESO tienen un menor peso horario (E. Física, Música, …).
También quedan fuera del tratamiento generalizado el Euskera y la Lengua Extranjera, con las cuáles se intenta realizar un plan de trabajo a través del cuál los alumnos mantengan cierto contacto directo con su centro de origen de manera periódica.
Así nos encontramos con diferentes tratamientos de las asignaturas del currículo de la ESO, los cuáles se detallan a continuación:
a) Asignaturas que se trabajan a través del currículo organizado en el centro complementario
En la dinámica establecida en el Centro de Complementaria se trabajan directamente contenidos de las siguientes asignaturas de ESO:
· Lengua Castellana y literatura
· Geografía e Historia
· Matemáticas
· Ciencias Naturales
· Tecnología 1
· Tecnología 2
· Informática
· Educación plástica (Dibujo técnico)
Cada alumno tiene un plan individual de aprendizaje, que funciona armonizadamente con el plan grupal existente. En dicho plan se contempla las características de cada individuo, su situación respecto al nivel de cada una de las asignaturas y su situación académica. Este plan es flexible, en función de la progresión que vaya protagonizando cada alumno a lo largo del curso.
Al final del curso se valorará asignatura por asignatura, qué nivel es el alcanzado por el alumno o alumna en función del currículo de la ESO, teniendo en cuenta también el curso en que esté matriculado el individuo. Todo ello se reflejará a través de calificaciones en cada una de las áreas trabajadas y se enviarán al centro educativo de origen, en las primeras semanas de junio.
b) Asignaturas no trabajadas directamente a través del currículo organizado en el centro complementario
- Euskera y Lengua extranjera
Debido a las características propias de éstas áreas es algo más complejo integrarlas en la dinámica del centro, desde el planteamiento globalizador del currículo desarrollado en el mismo. Por eso, la propuesta de trabajo en estas asignaturas es diferente.
Se pretende que a través de un bloque de trabajo, explicaciones y ejercicios para todo el curso (recogidos en un cuaderno individual), se trabajen los contenidos planteados para cada persona. El diseño de estos materiales permite que el alumno tenga cierta autonomía en la realización de los mismos y pueda realizarlos sin la necesidad de contar con un profesor a su lado de manera permanente. Así, desde el centro de complementaria, se organiza con cada alumno un asesoramiento en la realización de este trabajo aprovechando diferentes momentos de la vida del centro (recreos, descansos tras las comidas, horario postescolar, y alguna sesión específica), centrado en profesores del mismo que dominan estas áreas lingüísticas.
Por otra parte, se recomienda que se organice con el centro de origen cierta asesoría y control periódico del trabajo de estas áreas con cierta periodicidad (mensual o bimensual), con la finalidad de que el alumno presente su trabajo a sus profesores y pueda resolver alguna duda con ellos, y éstos sigan de alguna manera su progreso a lo largo del curso. Esto es una ocasión muy buena para que la relación del alumno con su centro educativo no se rompa definitivamente.
Finalmente, las calificaciones correspondientes a estas áreas se pondrán en coordinación entre el centro de origen y el centro de complementaria, en función del trabajo realizado por al alumno durante el curso escolar.
c) Resto de asignaturas
- Educación física
- Música
En lo referente a estas asignaturas, desde nuestro punto de vista, es recomendable tener en cuenta la situación particular de cada alumno, el esfuerzo realizado por él durante el curso, los itinerarios de futuro por los que se prevé que el alumno avance al finalizar el programa complementario de escolarización, y las consecuencias que tiene el aprobar o suspender éstas de cara al futuro del alumno, a la hora de valorar estas asignaturas al finalizar el curso.
2. Sistema de evaluación y seguimiento
La evaluación la entendemos como otro de los medios por lo cuales podemos optimizar los resultados de nuestra tarea educativa. La información que nos proporcionen nuestros procesos de evaluación debe ser de interés para la mejora de nuestra tarea, debe sernos útil. No debemos olvidar que la finalidad de realizar unos procesos evaluativos útiles es el dotarnos de herramientas que nos permitan hacer análisis fiables, para posteriormente mejorar nuestra labor. Y no debemos perder de vista que nuestro verdadero objetivo no es la medición de ciertos factores, sino realizar nuestra labor formativa lo mejor posible. Así entendida la evaluación se convierte en un medio educativo más y no en un fin en sí misma.
La evaluación más directamente dirigida a la tarea educativa de cada alumno tiene, principalmente tres vertientes la dirigida al propio alumno, la dirigida a la familia del mismo y la dirigida al centro de origen de cada uno.
Alumnos
Los alumnos tienen una evaluación continua que se concreta en un boletín de notas quincenal, en el que se recogen aspectos referentes tanto a contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, como a cuestiones de asistencia y puntualidad y observaciones que pueden orientar hacia una progresión positiva del rendimiento del alumno. Cada alumno debe llevar a casa su boletín y traerlo firmado por sus padres o tutores legales. Con esta práctica de evaluación se pretende responder a los siguientes objetivos:
· Ante una valoración quincenal, es decir de cortos periodos de tiempo, es sencillo incluir cuestiones positivas de aprendizaje. Todo aquello que se aprende por pequeño que parezca aparece reflejado en la evaluación.
· Por otra parte, el hecho de esta brevedad temporal posibilita que el joven pueda plantearse metas o cambios a corto plazo, y si estos se producen tengan un reconocimiento expreso, que refuerce la marcha positiva de la persona.
· Se invierte la relación que estos jóvenes han tenido con las calificaciones académicas, la cual se ha convertido en una relación de odio y que les crea intranquilidad y frustración, frecuentemente traducido en un rechazo muy fuerte hacia las calificaciones y todo lo que las rodea.
Familias
El contacto con las familias de los alumnos es un aspecto clave del funcionamiento del centro y de su labor educativa. Es muy importante que los padres o tutores apoyen y colaboren con el equipo docente en las estrategias educativas que se llevan a cabo con cada alumno en particular, si no el trabajo educativo con los jóvenes se torna complicado. Para ello se tiene un contacto continuado entre el centro y cada familia. El mismo se inicia, normalmente, antes de que el joven sea alumno del centro en la primera entrevista con el mismo a la que se recomienda que acuda con uno de sus padres. Después, una vez que ha sido admitido al inicio del curso se tiene una reunión general con los padres de todos los alumnos. Una vez realizados estos dos primeros contactos, que son principalmente de conocimiento mututo entre el centro y las familias, y que sirven para fijar las primeras referencias, se inicia ya el trabajo normalizado durante el curso, en el cual destacan las siguientes líneas de trabajo:
· Tras la entrega de cada boletín de notas, el tutor del alumno tiene una entrevista personal con los padres de cada uno de ellos, entrevista en la que puede estar presente el alumno, para hablar de la marcha del joven en esa periodo. La periodicidad de estos contactos puede alargarse a lo largo del curso, en función de las necesidades de cada educando, pero en los primeros meses se realiza con exigencia. Estas reuniones son muy útiles para implicar a la familia en la presión hacia el joven, si es que este está funcionando mal, así como también lo son para animarles y reconocer sus méritos, en caso de que el joven lo haya hecho bien.
· Aparte de estas entrevistas periódicas, se tienen contactos telefónicos o entrevistas personales, en función de la dinámica concreta de cada alumno, sobre todo ante problemas o faltas particulares. Esto se realiza con cierta frecuencia, no solamente ante faltas graves o muy graves, sino ante situaciones en las que se considera positivo el hecho de que los responsables del joven conozcan actuaciones o situaciones muy concretas, con la intención de intentar mejorar el desarrollo educativo del alumno.
· Ante cualquier falta de asistencia o puntualidad, diariamente, se realiza también una comunicación telefónica directa con la familia de cada joven, para comprobar que existe alguna razón justificada para estas anomalías o para conocer, tanto la familia como el centro, las razones reales de la inasistencia o impuntualidad.
· Además hay un comunicación inmediata a su familia de cualquier medida de refuerzo, castigo o similar, cuando se toma la decisión de llevarlo a cabo, e incluso antes de hacerlo para ajustar el tipo de medida a tomar.
Centros de origen
Es importante que desde un inicio exista en el centro de origen de cada alumno un interlocutor determinado (orientador, jefe de estudios, tutor, director, coordinador de etapa), responsable de la relación con el centro de complementaria y del seguimiento del alumno. Con dicho interlocutor se determinará el sistema y la metodología de evaluación y de calificaciones en la primera reunión de seguimiento.
Posteriormente, a lo largo del curso se realizará una serie de reuniones trimestrales entre el centro de origen y el centro de complementaria, con la finalidad de realizar un seguimiento del trabajo educativo y del progreso de cada alumno, así como de orientar la continuidad del trabajo a realizar de cara al periodo siguiente. A dichas reuniones el centro de complementaria aportará datos referidos a la asistencia y puntualidad, actitudes, contenidos asimilados y objetivos a trabajar por el alumno.
Si las reuniones no se celebraran habitualmente en el centro de complementaria, se recomienda que al menos una de ellas durante el curso, se celebre allí. Así se ve directamente el funcionamiento del alumno, y éste percibe que su centro de origen se preocupa por su progreso y se implica en la marcha educativa que va teniendo.
Además de estas reuniones programadas de seguimiento entre ambos centros, se producirán contactos directos ante hechos relevantes. (faltas de disciplina serias, inasistencia continuada, problemas personales de peso, circunstancias particulares que pueden hacer variar el tratamiento educativo), para ordenar una respuesta educativa coordinada entre ambos centros.
3. Calificaciones finales y metodología a realizar
Especial consideración merece el tema de las calificaciones finales que reflejen el trabajo realizado por cada alumno durante el curso, dado que la situación de éste es diferente a la de sus compañeros.
Uno de los principales principios de los programas complementarios de escolarización es que el alumno siga perteneciendo a su centro educativo, es decir, sigue matriculado en él, ocupa una plaza en un grupo concreto dentro del colectivo de alumnos, tiene un tutor y se le evalúa y se le ponen calificaciones como a cualquiera de sus compañeros. La diferencia radica en que un alumno de complementaria normalmente, desarrolla su currículo con metodología diferente, y físicamente en otro lugar. Debido a ello, interviene en su educación otro grupo docente, el que se encuentra en el equipo de complementaria.
Así, debido a su especificidad, se plantea una evaluación centrada en el contacto entre los dos equipos docentes (centro de origen y centro de complementaria), donde se vayan valorando los avances y la marcha durante el curso de cada alumno, recogiéndose los aprendizajes y los comportamientos que a lo largo del curso se vayan produciendo.
Al finalizar el curso, el centro de complementaria enviará las calificaciones finales al centro de origen, en aquellas asignaturas del currículo en las que el trabajo desarrollado en el centro de complementaria haga posible su calificación. Dejando cierto espacio para un último diálogo con el centro de origen, en caso de que existiera alguna discrepancia al respecto, lo cual no debería ocurrir si en las evaluaciones intermedias de coordinación no se han producido diferencias de criterio.
Una vez recibidas y acordadas las calificaciones por el centro de origen, éstas han de llevarse a las actas correspondientes y pasarse al libro de escolaridad del alumno o alumna en cuestión. Tanto en unas como en otras ha de hacerse constar, junto a las calificaciones correspondientes, el acrónimo m.a.c. (Medidas de adaptación al currículo).
